Wilmar Aristizábal

«Escribir para no olvidar»

Perfil Literario – Wilmar Aristizábal

Wilmar Aristizábal

Escribir para no olvidar

Mi nombre es Wilmar Aristizábal, tengo 58 años y desde hace un poco más de diez perdí la visión de forma instantánea en un accidente, hasta ese momento yo era tecnólogo en electricidad y me desempeñaba como jefe de producción en una planta de extracción de aceite de soya para consumo humano, solo tenía contacto con literatura técnica de mi área de desempeño profesional.

A partir de mi accidente, empecé a tener mucho tiempo disponible y una gran necesidad de mantener los recuerdos representados en imágenes, creadas a partir de descripciones de mis experiencias, especialmente, las relacionadas con la naturaleza y el diario vivir, como aquel viejo árbol de zapote, al que trepaba, antes de ir a clases, apoyándome en los cafetos que le rodeaban o la imagen de la profesora Rubiela, levantando el brazo y el rostro  para tocar la campana de inicio de la jornada, mientras el viento agitaba su cabello de hilos de plata y su diente de oro brillaba con los primeros rayos del sol.

Empecé a escribir cuentos cortos, poesía con rima y métrica, con un interés por lo satírico o cómico, tanto en cuento como en poesía.

En 2020 terminé el programa de Licenciatura en bilingüismo con énfasis en inglés tras experimentar grandes dificultades de accesibilidad a los contenidos de mi programa, lo cual me acercó un poco a la literatura jurídica y a los clásicos de la literatura inglesa como las Aventuras de Robinson Crusoe, Daniel Defoe, Jhonatan Swift, Oscar Wilde, Walt Whitman y George Orwell.

Disfruto la lectura de libros como La María de Jorge Isaacs o La Vorágine de Rivera por su fuerza descriptiva de la naturaleza, Cien años de soledad de nuestro Premio Nobel por ese realismo mágico tan propio de nuestra cultura colombiana, Cóndores no entierran todos los días de Gustavo Álvarez Gardeazábal por mantener viva la imagen de la violencia política en nuestra querida patria, y últimamente los libros de Mario Mendoza y Pilar Quintana.

Disfruto escribiendo poesía que realce la naturaleza con evocación de mis años de infancia y mi contacto directo con el paisaje cafetero y sus características fundamentales,  con predominio de imágenes descriptivas del quehacer campesino, las veredas cafeteras con sus chapoleras y recolectores, escuelas, caminos o carreteras, la vegetación típica y las instalaciones relativas al beneficio de café, eldas para secado de grano al sol, despulpadoras con camisa de cobre, el uso de la guadua, las preparaciones gastronómicas tradicionales con gallina criolla, plátano y yuca, entre otras; Algunas veces escribo cuentos  sobre experiencias personales, enfatizo en la ironía o el humor, pero sobre todo , trato de mantener vivas en mi mente figuras, que por falta del input visual , se van desapareciendo, aunque cuando sueño, o cuando creo que sueño, las veo vivas y coloridas, las puedo sentir y oler, al despertar ya no son claras, se descomponen como el agua lluvia atravesada por el sol, en el arcoíris, van cayendo al vacío, van volviéndose nada; sentado al borde de mi cama, les pido que vuelvan, que por favor, no me permitan olvidar.

 

Mi participación en el taller ha sido muy importante en varios aspectos. En primer

lugar, ha abierto en mí la inquietud hacia la literatura, que por mi formación académica y mi

desempeño laboral tenía un papel secundario. También me ha permitido

descubrir aptitudes que no conocía en mi perfil, ayudado por los comentarios de la coordinadora de taller y de los compañeros  he

aprendido a contar las historias  para que parezcan interesantes a otros y

sobre todo he desarrollado disciplina en la creación de textos, tanto en prosa como en

poesía.

El descubrimiento más importante que me ha dado el taller es hacer de mí un mejor

observador de la naturaleza y los eventos de la vida diaria, ingredientes fundamentales en

la creación de textos genuinos y que tengan credibilidad para terceros. En pocas palabras,

el taller ha puesto en mi vida la literatura como una opción viable, a pesar de mi

condición de discapacidad, en donde las oportunidades son pocas.

Perfil Literario – Wlmar Ariztizábal

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