La familia
que no Conozco

Escrito por:

Gonzalo Barbosa

Leído por Gustavo Fernández

De vez en cuando la tía menor nos invita a su casa a compartir un almuerzo, para esto no se necesita ninguna razón o celebración especial. Solo es necesario confirmar asistencia y llevar algo para no llegar con las manos vacías, además, estar dispuestos a escuchar la oración del tío que una vez comienza a ofrecerla, le sube el volumen y se pone un poco intenso y puede llegar a demorarse unos treinta minutos, y preciso cuando uno tiene ganas de dar el primer lance del tenedor al plato con esa delicia que deja disolver el olor seductor de la comida recién servida y hecha en casa, desviando la atención que debería tener el agradecimiento a Nuestro Señor por su bondad en la provisión.

 

Voy llegando a la puerta de la casa donde me esperan para recibirme . Hoy entro acompañado de la bella rubia que mira a todos con curiosidad, escuchando la bienvenida para con paciencia recibir las indicaciones de como nos debemos ubicar, pues ya han llegado los otros primos y los asientos son escasos, ahora las casas no están diseñadas para alojar a más de cuatro personas y en esas dimensiones ya parecemos multitud. Hechos los intercambios de saludos, y presentes, se inician una serie de conversaciones al tiempo, de manera desordenada, pero con muestras de mucha alegría por el encuentro. Uno de los tíos me toma el brazo y me pregunta que como vamos, que cuanto tiempo llevamos de convivencia?, y que tan difícil ha sido esta transición? Además de los cambios de vida al tener esta nueva compañía en casa. 

La prima Mariana se interesa por el tema e interrumpe contando como “Mateo” ha cambiado la disposición de su apartamento con su llegada y de lo bien que le sienta para su estrés, Leidy, también se integra y nos cuenta de como ella y su esposo Mauricio, han tenido mejor convivencia y de los logros de sus pequeños “Lukas y Martín”, Jorge también cuenta sus aventuras con una de sus clientes, que lo llama al menos cuatro veces a la semana para que le ayude a llevar y recoger a sus “bebés” de las clases y sesiones con el psicólogo, Mientras el tío Orlando cuenta lo duro que fue la partida de sus hijas Carol y Lina, cuando se llevaron a “Juancho”. 

Yo escuchaba historia tras historia, anécdota tras anécdota, y me imaginaba las escenas donde cada uno de estos personajes actuaba según las personalidades y comportamientos que mostraba

de acuerdo a lo que me narraban mis familiares, testigos y observadores cautivados. Yo no podía creer, que me hablaran de esta manera, de la cara que pondría la abuela si estuviera viva escuchando tanta tontería y de la falta de sensatez, claro está, debo decir, que esto a mi criterio,

pues estas nuevas generaciones traen otro chip y que su manera de pensar es otra y que las situaciones vividas no son las que tuvimos en otros tiempos, sin olvidar, que estos muchachos no superan los veintisiete años de edad.

Será que ¿el que está mal soy yo?, o que estos chicos viven en una burbuja y que son demasiado blanditos, contrarios al tiempo del abuelo y los tíos, que si eran machotes de verdad, a los que no les quedaba nada grande y que las mujeres no dudaban en hablar y trabajar hombro a hombro, y que si uno lloraba la mamá le decía: –Si quiere le doy motivos para que llore por algo? Todo esto porque mateo, Lukas, Martín, Juancho y hasta los “bebés”, son perros y gatos. Será que para mi familia joven es importante mostrar y contar lo buenos que son sus “niños”. ¿Dónde quedó el verdadero papel de los animales que acompañaban al hombre?, el perro para la caza, el gato para la plaga de ratones, los ratones lejos de la casa, el conejo para el asado, la vaca con todas sus dimensiones para la olla, el caballo para el trabajo, los peces para sacarlos del río en la subienda y lo más raro que ha cambiado para mí el marrano en el corral hasta fin de año.

Esta es mi deducción, porque, La conversación se desató a causa de la rubia que está a mi lado y es una perra Golden Retreiver Dorada de dos años de edad que está aprendiendo a ser mi perro guía, trabajo que no deja de ser asombroso, pero de lo que no se conoce casi nada, y es que a uno no le cuentan lo difícil y duro que es lograr esa dupla que la gente ve en la calle con admiración, pero que no respeta, bueno, esos son otros temas que no vienen al caso.

La familia que no Conozco

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