Cajas de música

Escrito por:

Edgar Adolfo Vargas

Leído por:  Enith Ahumada

Hay una casa de música encima del armario. Es necesario quitarle el polvo que la cubre. Está llena de detalles: Ventanas, cortinas, aleros, balcones, herramientas, chimeneas. Comodidad, belleza y suficiencia para vivir en armonía con su entorno natural. Al levantarle el tejado, una música sorprende de la nada.

Las cajas de música fueron inventadas por el relojero suizo Antoine Favre quien incorporó un sistema musical a un reloj de bolsillo en 1796, final del Siglo XVIII. Las cajas de música funcionan a partir de Carillones que entran en contacto con cilindros o discos que hacen vibrar las barras afinadas dispuestas en forma de peine.

Radio de tubos encima de la mesa convertía la casa en caja de música. Ensamble con apariencia exterior en madera de fino terminado convocaba la parentela; Paño grueso cubría área del frente donde asomaba el parlante; vidrio iluminado a trasluz mostraba escalas de frecuencias incomprensibles; indicador vertical se desplazaba al girar uno de los dos botones grandes; teclas cuadradas definían bandas largas y cortas. Otros dos botones ecualizaban graves y agudos mientras persianas dejaban ver sendas claves, la de fa y la de sol. Esperábamos unos segundos a que los tubos calentaran para acceder a la música. Hablaban y hablaban.

Vinieron otras cajas: televisión, sonido monofónico; parlante izquierdo y derecho, sonido estereofónico; cuatro parlantes, sonido cuadrafónico; altavoz central, sonido de escenario; subwoofer, sonido grave; altavoces delanteros y traseros con latencia en milisegundos; sonido envolvente, sonido de teatro, sonido de coliseo, sonido de estadio, sonido de discoteca, sonido de paisaje.

Computador cual libro, tableta cual cuaderno, móvil cual tarjeta. guardan música como estas cajas.

Me gustan las casas de música. Escuelas, teatros, iglesias. Los responsables de estos sitios olvidan darles cuerda para que funcionen; Hablan y hablan. Me hice profesor para encargarme de dar la cuerda en donde estuviera, pero también me puse a hablar y hablar.

Entro en el cuarto de música; tomo un instrumento. Cumplo la fantasía de estar en aquella casa encima del armario.

Cajas de música

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