Poesía ContemporÁnea

Ensoñación

Escrito por:

Wilmar Aristizábal

Leído por Gustavo Fernández

¿A quién espero?

¿O a quién creo que sueño?

La chica

de las trenzas y el clavel,

La seductora mujer

del exuberante cuerpo y resquicios que me consumen,

¿Cuál de ellas

es la que sueño o creo que sueño, o es alguien mas que cree que la sueña?.

Porque no hay mejor alivio

para cualquier tipo de pena que el disfrute de los placeres,

y en esto,

la música debe ser un instrumento de exaltación de los momentos sublimes,

sin juicios

de valor que castiguen 

Sobre todo

no se puede convertir en juez

de la mujer, de su frágil hermosura,

depositaria del amor y protección maternal,

haciéndola

blanco de críticas o asignándole malas intenciones 

incitadora a

la infidelidad o convertirla en un objeto comercial,

moneda de cambio,

es allí cuando algunas interpretaciones musicales me generan imágenes antagónicas.

 

¿A quién?

Espero ¿O a quién creo que sueño?

 

La chica

de las trenzas y el clavel,

La seductora

mujer del exhuberante cuerpo y resquicios que me consumen,

Cual de ellas

es la que sueño o creo que sueño ¿ o es alguien más que cree que la sueña?.

En la primera imagen,

la joven hermosa y de facciones delicadas e inocentes,

Cuya presencia

anuncian gorjeos de pájaros en mi ventana

Me quedo

prendado mirando a través de los cristales

Sus cabellos

negros y largos agrupados en dos trenzas ,

cada una

suspendida por un lado del cuello y llegando hasta el pecho,

donde cierran entrelazadas con un clavel blanco;

Su cuerpo

delgado y bien proporcionado,

protegido

por un vestido rojo que llega a los tobillos.

Unas sandalias de correas blancas dejan ver unas uñas sanas y limpias

sin esmalte,

guían

a su dueña, con pasos lentos y firmes por los senderos del jardín,

acariciando

una flor aquí y oliendo otra allá,

mientras cientos de coloridas mariposas le hacen calle de honor

y el sol

pierde parte de sus rayos contra su figura.

 

¿A quién?

espero, o a quién creo que sueño,

La chica

de las trenzas y el clavel,

La seductora

mujer del exhuberante cuerpo y resquicios que me consumen,

¿Cual de ellas?

Una segunda

imagen se interpone, estamos en el lecho ,trato de acariciar sus trenzas,

se sueltan

y el clavel se desprende y el vestido desaparece,

Sus ojos

no reflejan inocencia y su sonrisa, una invitación a los deleites del cuerpo.

Mis manos

no me obedecen y avanzan hacia sus pechos.

Árboles , que esperan recibir los tentáculos del sol.

Su cuerpo

se posa sobre el mío,

Siento

que sus cavidades me absorben y dejan sin aire a mis pulmones,

Finjo

que trato de escapar pero en realidad no quiero hacerlo.

No reparé

en el camino que me trajo aquí y no sé como volver,

O no quiero saberlo.

Mis sentidos

presos en los relieves de su cuerpo.

Mi lengua

atina a reconocer sus extractos,

Mi olfato

se concentra en la fragancia de su intimidad,

Mis manos

recorren presurosas su epidermis húmeda,

Mi oído

se excita con su respiración entrecortada

Y mis ojos

retienen las imágenes de su cuerpo expuesto,

Sueño

que la tengo entre mis brazos, o creo que sueño,

Ya no sé

¿Qué es realidad y que alucinación?

 

Lejano,

un gallo anuncia el nuevo día,

El sol

empieza a entrar por mi ventana,

Me levanto

y veo en la pared, arriba de mi cama, un cuadro,

Es ella

con su vestido rojo y sus trenzas sin el clavel blanco,

Su mirada

maliciosa ,

Su sonrisa

una invitación llena de deseo,

Y yo 

ya no sé si la sueño o creo que la sueño: el clavel blanco esta sobre la almohada.

Espero

la llegada de la ansiada noche.

Se tarda.

Una eternidad

Creo

que con la oscuridad ella,o mejor su sombra, se posará en mi cama, compartirá mi almohada.

¿A quién ?

Ensoñación

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